El violador de Valladolid

El alcalde de Valladolid, de cuyo nombre no quiero acordarme, conocido no por sus logros políticos, sino por sus exabruptos, ha vuelto a realizar unas declaraciones que demuestran la catadura del sujeto.

A raíz de la supuesta violación de una mujer en la Feria de Málaga, el casposo, machista, misógino y facha alcalde vallisoletano, ha dicho que le da reparo entrar en un ascensor por si hay una chica con ganas de buscarte la vueltas, se arranca el sujetador o la falda y sale gritando que la ha intentado agredir.

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Al despreciable alcalde de Valladolid, de cuyo nombre no quiero acordarme, le da miedo entrar en un ascensor por si una mujer le acusa de violación, el mismo que dijo una vez refiriéndose a la ex ministra socialista, Leire Pajín: “cada vez que le veo la cara y esos morritos, pienso en lo mismo”.

A su rival socialista en las elecciones del 2007 a la alcaldía, Soraya Rodríguez, también le dedicó unas bonitas palabras: “Me han acusado de todo menos de violar a Soraya, pero se comprende…”

El indigno alcalde de Valladolid, de cuyo nombre no quiero acordarme, se entiende que cuenta con el apoyo de su partido (PP) a sus declaraciones ante la ausencia de consecuencias políticas. Como también cuenta con el refrendo de una mayoría de ciudadanos y ciudadanas que le siguen votando.

Está claro por qué a la ciudad castellana se le conoce como Fachadolid. Si no, el cavernícola no tendría miedo de entrar en un ascensor, sino de asomarse a la calle.

Las leyes, como las mujeres, están para violarlas

“Las leyes son como las mujeres, están para violarlas”. El fulano que ha pronunciado la frase es José Manuel Castelao Bragaño, 71 años, presidente del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior.

El cargo es uno de esos, inútiles, rimbombantes y bien remunerados para premiar a los amiguetes del partido de turno, vamos, una mamandurria. Éste del PP. La sentencia define al personaje y, como el ¡que se jodan! de Andrea Fabra, la filosofía del Gobierno.

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El anciano violador fue designado para el cargo el pasado lunes y el jueves tuvo que dimitir, no por lo que dijo, sino por que ha trascendido lo que dijo. Entre medias, en su segundo día como presidente de los españoles en el exterior, estaba reclamando el acta de la reunión a una de las comisiones, la mesa de Educación y Cultura, a quien le faltaba un voto para formalizar el documento. “No pasa nada. ¿Hay nueve votos? Poned diez… Las leyes son como las mujeres, están para violarlas”, dijo, según han explicado varias de las personas que estuvieron en la reunión.

El mequetrefe demuestra con su proceder y berborrea el respeto que le merece la Democracia, la legalidad y la mujer. Si las leyes y las mujeres están para violarlas, ¿qué hacemos con los imbéciles?

Heavy-Metal en memoria de Junko Furuta

El siguiente videoclip del grupo heavy-metal japonés The Gazette es de su tema “Taion” subtitulado en castellano. El tema está dedicado a la memoria de Junko Furuta, una joven japonesa asesinada brutal y cruelmente:

Pero el tema musical es lo de menos, lo realmente impactante es la historia que da origen al mismo: el secuestro, violación y muerte de la joven Junko Furuta quién, durante 44 días, fue sometida por sus captores a toda una serie de torturas y vejaciones difíciles de imaginar, pero que sus asesinos se encargaron de dejar constancia gráfica.

Junko FurutaJunko Furuta era una joven de 16 años de origen humilde, aplicada en los estudios, querida por quienes la conocían y que no le gustaba relacionarse con algunos de sus compañeros de colegio, ni sexualmente, ni participar en las diversiones que ellos practicaban. No le gustaban esos chicos, pero tuvo la desgracia de que uno de ellos sí se interesara por ella. Miyano Hiroshi, de 18 años, no aceptaba la negativa de Janko a sus pretensiones, lo que unido a su carácter violento y ser miembro de bajo nivel de la Yakuza (mafia japonesa), despertó en él ansias de venganza.

El 22 de noviembre de 1988, Hiroshi y tres amigos suyos la secuestraron llevándola a casa de uno de ellos, Minato Nobuharu. A partir de ese momento comenzó el calvario de Junko Furuta. En venganza por no haber atendido sus requerimientos anteriores, la joven fue golpeada brutalmente, desnudada (así permanecería durante todo su cautiverio) y violada por los cuatro.

Para evitar una investigación policial, Hiroshi obligó a la chica a llamar a sus padres y fingir que había huido de casa, pero que se hallaba con “un amigo” y no corría peligro. Cuando los padres de Nobuharu se encontraban en casa, Furuta tendría que fingir que era su novia. Estos pronto se dieron cuenta de la situación pero no la denunciaron por miedo a la Yakuza.

Durante 44 días, Junko Furuta fue violada a diario por sus secuestradores y por otros mafiosos llamados por Hiroshi. Durante ese tiempo fue violada en más de 500 ocasiones por más de 100 hombres, en alguna ocasión, 12 veces en el mismo día.

Hiroshi y sus amigos le introducían toda clase de objetos en la vagina y el ano, incluidas una botella y una barra de hierro que le causo severas lesiones. Casi no le daban de comer y estaba desnutrida y deshidratada. Cuando les pidió comida y agua, la obligaron a comer cucarachas vivas y a beber su propia orina. Todo el tiempo documentaron su tortura mediante una cámara fotográfica.

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Durante 44 días, Janko Furuta fue torturada y vejada a diario de una forma cruel y sádica. Los cuatro orinaban encima de ella. En una ocasión, le introdujeron un fuego pirotécnico en el ano y lo encendieron, causándole severas quemaduras. La golpearon con palos de golf. La amarraron de pies y manos, la pusieron boca arriba y le arrojaron pesas en el estómago. La colgaron del techo y usaron su cuerpo como saco de arena para practicar el boxeo. Le azotaron la cara contra el piso de cemento. Le rompieron todos los huesos de una de las manos a pisotones. Le introdujeron tijeras y pinchos para asar pollo en la vagina que le causaron graves  desgarramientos. La metieron por horas en un congelador. Le quemaron los párpados con cera caliente. Le clavaron docenas de agujas de coser en los pechos. Un día en que intentó llamar a la policía y fue sorprendida, la quemaron con cigarrillos en la vagina y le aplicaron la llama de encendedores en el clítoris como castigo. Otro día que quiso escaparse, tomaron unos alicates y le amputaron el pezón izquierdo. En uno de los últimos días, le metieron un foco caliente en la vagina, el cual se rompió adentro. Su desesperación era tanto que cuando sus compañeros se negaron a dejarla ir, ella les suplicó que “la mataran y siguieran con su vida”.

Las torturas (005)El dolor, el terror y el sufrimiento de Junko Furuta durante sus últimos días de vida fueron espantosos. El 4 de enero de 1989, la obligaron a jugar al mah-jong con uno de ellos. Para su desgracia ella ganó la partida. Furiosos, los cuatro la golpearon salvajemente con una pesa de hierro. Le quemaron uno de los ojos con una vela encendida. Después rociaron sus extremidades, tronco y rostro con combustible para encendedores y le prendieron fuego; ardió durante dos horas. Sus alaridos de dolor eran terribles y ellos se limitaron a burlarse de ella. Se le quemaron totalmente los ojos y quedó desfigurada. Cuando el fuego finalmente se consumió, los cuatro se pusieron a beber cerveza mientras observaban lo que quedaba de la chica, aún convulsionándose en el suelo. Su agonía duró cuatro horas más, mientras ellos seguían jugando al mah-jong y le gritaban burlonamente que “no exagerara”. Junko Furuta murió a causa de un shock. Su cadáver fue encerrado en un bidón rellenado con cemento.

Una denuncia de un infiltrado en la Yakuza permitií la identificación y detención de los asesinos. Hoy, los cuatro están en libertad.