La Marea Roja inunda Madrid

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La selección española de fútbol, campeona del mundo por primera vez en la historia, aterrizó ayer en Madrid con la Copa procedente de Sudáfrica. El recibimiento de la afición, la marea roja, inundó, desbordó y colapsó Madrid.

Un acontecimiento mal planteado: se primó el ego del monarca y del presidente del gobierno de hacerse la foto con los campeones. También excesivo y agotador, en tiempo y recorrido, tanto para los protagonistas como para los seguidores y, aún más, para los sufridores. Y, además, una fiesta de dudoso gusto, con invitados de tercera fila que acapararon un protagonismo que no les correspondia e impregnaron el ambiente de un tufillo patrioteril rancio, muy del gusto de los dirigentes madrileños.

A pesar de todo, la afición está con la selección. Sin lugar a dudas la mejor del mundo, con el mejor entrenador y los mejores jugadores del mundo por demarcaciones.

Todos estamos con España, todos apoyamos a la roja, todos queremos besar a Sara Carbonero.

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