Tato de día-Bonilla de noche

Tato, hombre serio, de rectitud extremeña y mariconadas las justas, así como trabajador incansable; excelente conductor que trata y manipula los huevos de los demás como si fueran los suyos; y fiel devoto, que en estas fechas navideñas no vacila en esperar horas, los dias que sean necesarios, para entregar su ofrenda de polvorones al niño de la vaguada; tanto es así, que allí se erige en su honor el monumento “La Piedra”.

Pero el día se acaba y llega la noche, y es cuando comienza su camino de perdición. Como Jekyll y Hyde, de Tato surge Bonilla: el alcohol, la fiesta y la juerga se apoderan de él mostrando su cara oculta más divertida y sin prejuicios, al punto de que hay testigos que afirman haberle visto besándose con un apuesto joven.

Como muestra del nocturno y polifacético Bonilla, los dos videos siguientes:

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