Isabel Carrasco, campaña electoral y la poca vergüenza de Ana Botella

Ana Botella, alcaldesa legal por designación de Madrid, que no legítima ni electa, ha demostrado sobradamente su incompetencia para el cargo, su estulticia, su ausencia del sentido del ridículo y su poca vergüenza. Con motivo de la muerte de Isabel Carrasco, ha desaprovechado una vez más la ocasión de mantener la boca cerrada o abrirla lo estrictamente necesario.

A la nefanda alcaldesa, como homenaje a su correligionaria recién asesinada, no le bastaba con decir algo emotivo en su recuerdo. No. Ella tenía que ir más allá. Tenía que ser precisamente ella la que reprochara a Bildu, BNG y Podemos, que no suspendieran la campaña electoral tras el suceso de León. Ella, quién nada más producirse la tragedia del Madrid Arena que costó la vida a cinco jóvenes, no sólo no dimitió, sino que se fue a un Spa de lujocelebrarlo, gesto equiparable al reciente protagonizado por los concejales del Ayuntamiento de Toledo.

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La muerte de Isabel Carrasco ha sido el asesinato de una política, no un crimen político, por lo que el duelo es cosa de familiares, amigos, allegados y, si acaso, del partido al que pertenecía. Un partido corrupto cuyos miembros dirimen sus diferencias al estilo de la Camorra, a tiros.

En la inauguración de las Fiestas de San Isidro guardó la alcaldesa un minuto de silencio en memoria de la asesinada. Acostúmbrese a mantener la boca cerrada y guarde silencio para siempre Sra. Botella.