Religión, la gran mentira

George Carlin, magistral, diserta sobre la religión, la gran mentira de la religión católica. Es increíble como basándose en una sucesión de estupideces, la Iglesia acapara tan ingente poder espiritual y material. La ignorancia, esa es la respuesta.

Ni la religión católica, ni ninguna otra se merecen respeto alguno. Todas mienten, manipulan, matan, se corrompen, fomentan la incultura y la ignorancia en beneficio de su negocio.

Un Gobierno de sinvergüenzas

Se ha acusado al PP de llegar al Gobierno ocultando su programa, cuando en realidad los populares han utilizado la táctica de la psicología inversa, es decir, hacer justo lo contrario de lo que decían jamás harían cuando criticaban al Ejecutivo anterior.

Así ha pasado con la subida de impuestos, la primera medida que el Gobierno tomó nada más tomar posesión: donde dije digo, digo Diego.

Así ha pasado también con la salvaje Reforma Laboral que han aprobado, la cual deja en pañales a la impulsada por Zapatero y que tanto énfasis pusieron en criticar los de Génova:

Y así ha vuelto a pasar con la amnistía fiscal incluída en los Presupuestos Generales del Estado: regularizan todas las rentas ocultas a todos los sinvergüenzas, delincuentes y evasores fiscales, aplicándoles un gravamen del 10%. Los mejores argumentos en contra de semejante disparate los dan Cospedal y Rajoy:

Este es un Gobierno de mentirosos. Es el Gobierno de la derechona reaccionaria y nostálgica. Es el Gobierno de la Iglesia. Es el Gobierno del Capitalismo extremo. Es el Gobierno anti Estado Social y de Derecho. Es un Gobierno de cínicos y manipuladores. Es el Gobierno que va ha posibilitar los viajes en el tiempo, devolviéndonos 100 años atrás. Este es un Gobierno de sinvergüenzas, que gobierna en beneficio de sinvergüenzas, apoyado por sinvergüenzas y jaleado por sinvergüenzas, o imbéciles.

Confesiones de una ninfómana

Juana, una joven lucense de 28 años, llama a un programa radiofónico de testimonios en busca de ayuda para su problema de ninfomanía.

En su localidad la llaman la bicicleta, la que todo el mundo monta. Cualquier cosa la excita, incluso hablar con la locutora. Desde que amanece, apetece, lo que no es tanto problema como la falta de sexo.

Confesiones de una ninfómana: