Registro Civil paralizado por falta de tinta en la impresora

Ridículo, kafkiano y vergonzoso. El Registro Civil de Gandía (Valencia, España) quedó ayer paralizado por falta de tinta en la impresora, lo que motivó la indignación del público que esperaba hacer sus gestiones y de los funcionarios. Desde hace dos meses se lleva solicitando los tóner a la Generalitat Valenciana, la encargada de suministrar el material a los juzgados, sin resultado alguno. Los propios trabajadores salvaron la situación ya que pidieron y consiguieron que un juzgado de una localidad cercana -Sueca- les prestara un tóner de impresora, que ayer se agotó completamente.

Lamentable; el Sr.Camps -investigado por corrupción– más preocupado de obtener fraudulentamente un fondo de armario de lujo, que satisfacer las necesidades básicas de los organismos bajo su responsabilidad.

En CholloTinta.com la Generalitat Valenciana puede conseguir tintas baratas de impresora y un servicio rápido y eficaz. A ver si aprenden.

CholloTinta

Fuente: http://www.levante-emv.com/comarcas/2010/11/30/falta-tinta-impresora-paraliza-registro-civil-juzgados-gandia/761565.html

Ignacio Escolar: La Democracia teatral

democraciaArtículo del periodista Ignacio Escolar para Público y su blog escolar.net:

Nada como mirar las entrañas del poder a través del agujero que ha abierto Wikileaks para confirmar lo que ya sospechábamos: que no vivimos en una democracia representativa, sino en una democracia teatral; aquella donde los políticos, los diplomáticos o incluso los fiscales generales del Estado son actores que dicen una cosa en el escenario y hacen otra entre bambalinas. La vida pública es una permanente función; “los políticos interpretamos el papel que nos toca, y luego en privado hacemos y decimos lo contrario”, admite una de las más altas autoridades del Estado, que cree que esta mascarada, que la ciudadanía ya no se traga, explica el derrumbe de la imagen de las instituciones. El deterioro de la Justicia, por ejemplo, cuyo CGPJ se ha gastado varios miles de euros en recientes campañas de publicidad, pero que aún no ha sabido explicar por qué razón y con qué mecanismos maniobró el fiscal jefe de la Audiencia Nacinal, Javier Zaragoza, para evitar que el caso de Guantánamo cayese en manos del incómodo Garzón. O por qué la Fiscalía de Conde-Pumpido toleró las presiones de EEUU sobre la investigación del asesinato de Couso. O qué ley ordena que la Embajada estadounidense tenga acceso directo a información privilegiada sobre los “irritantes” casos que preocupan al imperio, por encima de los pobrecitos ciudadanos.

Porque lo verdaderamente relevante de los cables de Wikileaks no es si Gaddafi se pone botox, o cómo de salvajes son las fiestas de Berlusconi. Lo que asusta es comprobar cómo el poder en democracia aún se mueve entre las sombras, tras el escenario. Que nadie se sorprenda después por el deterioro de la imagen del Gobierno, de la oposición, del Congreso, del Senado… De esa soberanía popular permanentemente sometida a la doble uve doble: lo que no ordena Wall Street, lo manda Washington.

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