Seguridad al volante-2

Ampliamos el post de seguridad al volante con una segunda parte con medidas y revisiones que debemos efectuar regularmente, máxime, si nos disponemos a realizar un viaje.

En primer lugar es necesario observar el buen estado de conservación de los neumáticos y la correcta presión de los mismos.

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Comprobar y cambiar si es necesario las gomas de las escobillas limpiaparabrisas

Si se viaja con mucho equipaje, es conveniente sujetar y repartir bien la carga

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Lavar regularmente el vehículo: carroceria e interiores

Por último y más importante NO TOMAR ALCOHOL CUANDO SE VA A CONDUCIR

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Hay que erradicar a los imbéciles como el de Pin Pan, toma Lacasitos, al menos,  de la carretera.

Vídeo: Bugatti Veyron a 407 Km/h

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El superdeportivo Bugatti Veyron (en honor de Pierre Veyron, el último piloto de la marca en ganar las 24hrs. de Lemans en 1939) es fabricado por la marca italo-francesa desde 2002. Hasta el año 2007 fue el automóvil más rápido del mundo siendo desbancado por el SSC Ultimate Aero -412 Km/h-. Con un precio de 1.300.000 euros, tampoco es el más caro pues el Ferrari Fxx vale 1.500.000-1.800.000 euros-. Sin embargo si está considerado como el mejor automóvil del mundo.

Sus credenciales son un lujo al alcance de muy pocos:

Motor de 16 cilindrod en W con 64 válvulas; 7993 cc.; 4 turbocompresores que proporcionan 1001 cv. de potencia a 6.000 r.p.m. para alcanzar 407 Km/h de velocidad punta.

Una llave especial que se introduce en una cerradura al lado izquierdo del asiento permite poner el vehículo en el modo de “Velocidad máxima”: el alerón trasero se retrae, los difusores de aire frontales se cierran y la distancia entre el vehículo y el suelo, que normalmente es de 12,5 cm  se reduce a 6,5 cm.

A continuación el vídeo en el que se realiza la prueba de velocidad con el Bugatti Veyron. Sencillamente espectacular.

La Isla Basura del Pacífico

Los expertos calculan que hay tres millones de toneladas de plástico girando a ambos lados del archipiélago de Hawai, un monstruo pegajoso que se extiende a lo largo de 13 millones de kilómetros cuadrados, unas 36 veces el tamaño de España.

La corriente giratoria del Pacífico conduce la basura desde la desembocadura de los ríos hasta el mar abierto, donde viaja durante varios años hasta alcanzar el corazón del océano. La masa está compuesta por objetos procedentes de Japón, China, EEUU y Canadá, fragmentos de plástico que el mar es incapaz de deshacer y que pueden seguir flotando durante cientos de años.

Según datos de Greenpeace, de los 100 millones de toneladas de plástico que se producen cada año en el mundo, un diez por ciento tiene su destino final en los mares. El programa para el Medio Ambiente de Naciones Unidas estima que más de un millón de aves y unos 100.000 mamíferos marinos como ballenas, delfines y focas, están muriendo cada año como consecuencia de la contaminación marina.

Bolsas, botellas, lavadoras, carcasas de ordenadores, televisores, redes y multitud de objetos flotan a la deriva constituyendo una auténtica trampa para miles de animales.

Los objetos más pequeños se están mezclando con el plancton y han entrado en la cadena alimenticia. En algunas zonas hay más cantidad de plástico que de plancton en una proporción de 48 a 1.

El objeto “más dañino” del mar tiene apenas unos milímetros de diámetro. Se trata de las pelotitas de plástico (en inglés, nurdles), que la industria utiliza como materia prima para fundir y crear nuevos objetos.

Estas bolitas, también conocidas como “lágrimas de sirena”, se cuentan por millones en muchas zonas del mar y son ingeridas por miles de animales, que las confunden con huevas de pez. Su alto contenido tóxico,  constituye el mayor riesgo para la salud humana en este momento.

Historias de perros: Jim, el perro maravilla

“Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer”. Groucho Marx.

Esta es la historia de como Jim, un setter blanco y negro, llegó a ser considerado como el perro maravilla.

El setter es una raza de perros de caza, para ello fue adquirido Jim en 1925 entre los cachorros de una camada con excelente pedigree por el campesino y cazador Sam Van Arsdale.

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Pero en su periodo de adiestramiento no parecía tener ninguna aptitud, se limitaba a estar tumbado observando como se entreneban otros perros.

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Ritos Funerarios: El Funeral Celeste Tibetano

Todas las religiones consideran el cuerpo como el vehículo del alma en vida y, tras la muerte, el alma que tiene vida eterna, se reencarnará, irá al limbo, al cielo, etc…quedando el cuerpo como un despojo sin mayor importancia. El tratamiento que dan las distintas religiones al cuerpo sin vida está plagado de ritos y formas pero, fundamentalmente, se resume en dos: enterramiento -cristianismo- y cremación -hinduismo, budismo y también el cristianismo lo va aceptando-.

Para la cremación de un cuerpo hace falta combustible para generar temperaturas de entre 900 y 1000 grados centígrados necesarios para convertir la materia ósea en cenizas.

En el Tibet, los habitantes de la cordillera del Himalaya viven, como promedio, a 2.500 metros de altitud sobre el nivel del mar, altura en la que no crecen árboles; y el suelo es rocoso con una superficie activa de pocos centímetros de grosor. Así, aunque la inmensa mayoría son budistas, ante la imposibilidad, tanto de realizar enterramientos como de conseguir la madera suficiente para las cremaciones, con los cadáveres han desarrollado lo que se conoce como el Funeral Celeste Tibetano o Jhator -“entregar el alma a los pájaros”-.

En este, el cuerpo del finado es descuartizado y expuesto en un sitio elevado, normalmente una explanada cuyo suelo esta cubierto con lajas, para que sea devorado por los animales, casi siempre buitres, o degradado por los elementos.

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El procedimiento del Funeral Celeste es laborioso: hay que tajar el cadáver, machacarlo y desmembrarlo para facilitarle la ingesta a los buitres. Los restos se mezclan ademas con tsampa: harina de cebada y té con mantequilla. Después, una vez que solo queda el esqueleto del difunto, se procede a machacar sus huesos y a mezclarlos de nuevo con tsampa para que estas aves terminen de comérselo. Puesto que se considera como un signo de mal augurio que los buitres no devoren completamente el cuerpo, a veces se les entregan primero las partes que menos aprecian (cartílagos y huesos), y al final las que mas aprecian (carne y vísceras).

Quienes no pueden pagar este tipo de funeral (cuesta unas tres veces el salario medio de un tibetano) optan a veces por abandonar el cuerpo del familiar fallecido en una roca situada en algún lugar alto y alejado, sin ninguna clase de tratamiento.

A continuación imágenes muy fuertes del ritual.

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