De líder de CCOO a presentar las memorias de Aznar

José María Fidalgo, médico traumatólogo de formación, fue Secretario General del sindicato comunista CCOO desde el año 2000 hasta el 2008.

De líder de CCOO a presentar la segunda entrega de las memorias de Aznar. Adulador de éste, colaborador del PP y de las FAES, Fidalgo fue recomendado como Ministro de Trabajo a Rajoy por el expresidente.

En las pasadas elecciones municipales y autonómicas del 2011, Fidalgo pidió el voto para UPyD.

“Cada cincuenta años, los españoles estamos a tortas porque tenemos muy malas digestiones de las crisis. Perdemos el tiempo en buscar culpables y no es posible que todos, políticos, patronal, banqueros… nos hayan engañado. Mucho ojo con los que se declaran timados, porque son timadores en potencia”, palabras de Fidalgo.

También se ha referido despectivamente a aquellos ciudadanos “que pegan gritos en la calle” porque “el que es vocinglero no es valiente”. Y arremete contra los que protestan, ya que ”la indignación social es comprensible, pero su traducción en revueltas pueriles puede hacer que quienes se metan en las Mareas terminen mareados”.

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Fuente. Otra. Y otra

Cómo se soborna a un político

Carmen Lobo, exconcejal de la sevillana localidad de Camas, denuncia a Jordi Évole en Salvados, el intento de soborno del que fue objeto por parte de un empresario actuando de intermediario para que, la entonces concejala, votara a favor de la recalificación de unos terrenos a cambio de tres pisos y varios millones de euros en efectivo.

Lo que Carmen denuncia es el pan nuestro de cada día en casi todos los Ayuntamientos de España. Lo excepcional, es la honradez de ésta expolítica renunciando a tan jugosa propuesta y denunciando el caso poniendo en riesgo su integridad física.

Cómo se soborna a un político:

Ana Mato. Cuando las cosas se explican bien, se entienden

Cuando las cosas se explican bien, se entienden. Porque no somos tontos, o al menos no tanto como parece. Cuando un Gobierno da cumplidas y razonadas explicaciones de las medidas que toma, por impopulares que sean, a los ciudadanos nos es más fácil asumirlas.

Por ejemplo, Ana Mato. La Ministra de Sanidad justifica con sólidos argumentos el por qué de algunas medidas, y los españoles lo entendemos. Entendemos muy bien cómo está la Sanidad con esta ministra.

Ana Botella, otra fantástica del PP, sabe imitar los buenos ejemplos:

Y Cospedal:

Que les corten la cabeza

Artículo de Juan José Millás en El País Semanal: Que les corten la cabeza.

mendigaFoto de El País

He aquí las manos de una mendiga, el vaso de pedir de una mendiga, he aquí los seis céntimos que ha recaudado y por los que Ana Botella, alcaldesa de Madrid gracias a las influencias familiares, podría ponerle 750 euros de multa. La mendiga, María, de más de ochenta años, no ha visto 750 euros juntos jamás. Es como pedirle el páncreas a una pulga o el intestino delgado a una rosa. No pueden, no lo tienen. Ana Botella tiene páncreas e intestino delgado, pero no tiene corazón. Los ciudadanos de Madrid, en cambio, tenemos que tener mucho estómago para soportar los ataques de importancia de esta mujer, que cada vez que se carda el pelo se le remueven las neuronas y le salen una o dos ideas.

–Mónteme unos Juegos Olímpicos. Háganme un discurso idiota en inglés. Contrátenme a un profesor de declamación. Todo contra el erario.

Y como le dicen que sí a todo, porque es la señora de quien es la señora, se va creciendo, o decreciendo, según se mire, y ahora acaba de escoger de modelo a la Reina Roja de Alicia en el país de las maravillas.

–Que les corten la cabeza.

–¿A quién, alteza?

–A los mendigos de Madrid.

A Ana Botella se le ha quedado pequeño el Código Penal, de ahí que tenga que recurrir a las ordenanzas municipales, un instrumento de convivencia, dice ella soplándose la laca de las uñas. Bueno, la verdad es que no desentona con el conjunto gubernamental. El presidente de la Comunidad, Ignacio González, gobierna también sin haber sido elegido, y tiene un consejero de Sanidad, el tal Lasquetty, cuyas decisiones matan más que el tabaco.

La ciudad que quiso ser Olímpica

BXbAS4dCEAA9z3Q.jpg largeFuente de la imagen

En Madrid, la ciudad que quiso ser Olímpica, mejor dicho, la ciudad que unos incompetentes, derrocahadores e insensibles politicuchos quisieron hacer Olímpica, es habitual ver escenas como la de la imagen: personas sin hogar ni recursos durmiendo en túneles, en parques y plazas de toda la ciudad; incluso un lugar tan emblemático de la ciudad como es La Plaza Mayor, en el que la puta alcaldesa recomendaba tomarse un relaxing café con leche, sus soportales sirven de dormitorio a numerosos indigentes.

También es habitual en Madrid encontrarse a gente rebuscando en los contenedores de basura, especialmente en los de Mercados, Supermercados y tiendas de alimentación, para conseguir algo que llevarse a la boca, aun a riesgo de ser multados con 750€.

Sin embargo, el fracaso político es no haber logrado para Madrid los JJOO de 2020.