Toma del frasco, Carrasco

Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León, presidenta provincial del PP leonés, concejala del Ayuntamiento de León, y otros cargos más, ha sido asesinada a tiros en León. Y no es lo que parecía, es peor.

Isabel Carrasco

Isabel Carrasco era para una víctima de la política del PP, lo mismo que para éste un negro en la nieve: un blanco perfecto. Sin embargo no ha sido un extremista de izquierda el que ha apretado el gatillo, como en un principio algún plumilla a sueldo se apresuró a publicar; ni un indignado dando el siguiente paso a un escrache (Isabel San Sebastián); tampoco un radical alentado por Wyoming (Hermann tertsch). Las asesinas han sido dos mujeres, madre e hija; una autora material y otra cómplice; ambas militantes del PP; esposa e hija, respectivamente, del inspector jefe de la Policía Nacional en Astorga. Los tres con una buena relación personal con la víctima hasta que, no sé si sabremos el verdadero motivo algún día, en un acto de venganza personal, las mujeres ajusticiaron a la napolitana a la política.

A muchos no nos hubiera sorprendido que Isabel Carrasco hubiera sido víctima de alguien desesperado sin nada más que perder, que en vez de o antes de suicidarse, decidiera tomarse la justicia por su mano, ya que la de la venda y la balanza no le ampara.

Sin embargo ha sido un ajuste de cuentas entre miembros del PP, lo que faltaba para confirmar lo que este partido es: un grupo mafioso.

No aplaudo el asesinato, pero tampoco lo lamento. Isabel Carrasco era uno de los muchos ejemplos actuales de político deleznable, prescindible y pernicioso. Déspota, caciquil, corrupta y garrapata del Sector Público –el que los ultra neoliberales como ella adelgazan para los ciudadanos, pero con el que ellos engordan mórbidamente-. Acumulaba sueldos, cargos y poder que utilizaba en beneficio propio y de los suyos. Despreciaba al ciudadano, a la prensa que no escribía al dictado y a la oposición, como marca el libro de estilo del PP.

No aplaudo el asesinato porque nadie se merece morir así. Tampoco lo lamento, porque no nos merecemos políticos así.

Fuera del PP, todos somos ETA según los populares, pero resulta que los terroristas están dentro. Toma del frasco Carrasco.

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