Cataratas Victoria: la piscina del diablo

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Cataratas Victoria

Al sur de África, en la frontera entre Zambia y Zimbabwe, el río Zambeze desaparece precipitándose violentamente por una grieta de 1,7 Km. de largo, entre 60-120 de ancho y a 100m. de altura, ocasionando un sonido atronador. Son las cataratas Victoria.

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Fueron descubiertas (colonialmente hablando) en 1855 por el explorador escocés David Livingstone, el mismo que viajó en busca de las fuentes del Nilo al continente africano, se perdió en él y fue encontrado años después por otro explorador enviado al efecto, Henry Stanley, dando lugar a la mítica frase: “Doctor Livinstone, supongo”.

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Bautizadas Victoria por Livingston en honor de la Reina de Inglaterra, las cataratas eran denominadas por los indígenas Mosi-oa-Tuwya, “humo que truena”. Además del espectacular rugir del agua, esta, al precipitarse al fondo, levanta una espectacular cortina de agua pulverizada de entre 400-800 metros de altura en una especie de lluvia invertida, de abajo arriba.

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En la época seca, el río Zambeze arroja un caudal por las cataratas Victoria de medio millón de litros por segundo, cifra que se multiplica por 10 en la estación de las lluvias, entre los meses de marzo y abril.

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Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1989, las cataratas Victoria son una de las mayores bellezas naturales que se pueden contemplar.

La Piscina del Diablo

Por sí mismas las Victoria-falls ocupan un primerísimo lugar de interés turístico, pero es que además cuentan con una particularidad que las hace más atractivas aun, bién es cierto que sólo para los visitantes más osados, la denominada piscina del diablo (devil’s pool).

Justo al borde de una caída de agua a 100 metros de altura, la piscina del diablo ofrece la posibilidad de darse un auténtico baño al borde del abismo de las cataratas Victoria. La piscina natural más espectacular del mundo.

piscina del diablo en cataratas Victoria

Tan atrevida zambullida sólo es posible sin riesgo entre los meses e septiembre y diciembre, cuando el río Zambeze fluye con el caudal más bajo. En otro momento la fuerza de las aguas arrastrarían al abismo a quién lo intentara.

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