
El PODER, en mayúsculas, no entiende de regímenes políticos, ni de culturas ni, por supuesto, le preocupa la gente, los ciudadanos, el PUEBLO. La política es una gran mentira al servicio de el PODER. Este se descentraliza en poderes locales, disfrazados de Democracias, Dictaduras, Monarquías, Repúblicas, etc. con las RELIGIONES como herramienta fundamental para el control y sometimiento de las masas mediante el miedo y los EJÉRCITOS por la fuerza.

El cinismo político se hace evidente en los últimos días a raiz de las revueltas que se están pruduciendo y expandiendo como la pólvora en África y Asia.
Es un hecho que cualquier país democrático occidental ha mantenido y mantiene relaciones amistosas con dictaduras, árabes o no. A los dictadores se les recibe con honores, se les agasaja, se entablan relaciones comerciales y se les vende armas. Así ha sido con Mubarak, Ben Ali o Gadafi, por mucho que ahora se les declare personas non gratas por la ONU y algunos Gobiernos. Y así ha sido en España, donde han sido honrados por Aznar, Zapatero y, como no, por El Rey, este incluso amigo íntimo de alguno de ellos.
![Juan Carlos besando a Abdalá_thumb[6] Juan Carlos besando a Abdalá_thumb[6]](http://www.izaping.com/wp-content/uploads/2011/03/Juan-Carlos-besando-a-Abdalá_thumb6.jpg)
Juan Carlos I tiene querencia por el mundo árabe y, sobre todo, por su petróleo, que le genera sustanciosos ingresos con los que engordar su cuantiosa fortuna personal amasada en poco tiempo, de dudosa procedencia y rodeada de secretismo, que le permite vivir a cuerpo de rey.

A nuestro Rey no le importa desplazarse directamente desde la fría San Petesburgo, donde se encontraba en visita oficial junto con la Reina, al calorcito de Kuwait, donde llegó este pasado fin de semana para celebrar el 50 aniversario de la independencia del emirato, el 20 aniversario de la expulsión de los iraquíes tras la invasión de Sadam Hussein y el 5º aniversario de la llegada al trono de Sabah al Ahmed al Sabah.
Toda una fiesta en Kuwait, país al que no le afecta de momento ninguna revuelta como a alguno de sus vecinos -Irán, Barhèin-, y que si bien no es una dictadura en sentido estricto, no puede decirse que en lo referente a los derechos humanos y la igualdad de género sea un ejemplo.
El Rey con Gadafi, un tirano y asesino que lleva más de 40 años machacando a su pueblo, como el que soportamos nosotros y que le puso a él en el trono.
Juan Carlos I y Mubarak, derrocado en Egipto.

El Rey con Mohamed VI, rey de Marruecos. Juan Carlos mantiene lazos de amistad íntima personal con el monarca marroquí, especialmente la tuvo con su padre , Hassan II. Borbones y Alauitas, unidos también por El Sahara.
Cartuchos Tinta