Sufriendo por amor con cuatro años

Cuatro años, tan solo cuatro años, y ya sufriendo por amor. La niña está enamorada de su profesor y no quiere separarse de él.

Si no cambia, qué mal lo va a pasar en la vida. Claro, que también puede enamorarse de su profesor, casarse con él, divorciarse después y acabar siendo princesa.

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Cómo nace un libro

Hoy, como todos los 23 de abril, se celebra el Día Internacional del Libro, fecha establecida por la UNESCO en 1996, por coincidir en este día el fallecimiento de Cervantes y Shakespeare, ambos en el año 1616.

El Día del Libro pretende el fomento de la lectura y, por tanto, de la industria editorial; fin loable, más mercantil que otra cosa, e inútil como todos los días de…Pero aceptándolo como símbolo, qué mejor post en este día que un vídeo mostrándonos cómo nace un libro, tras un período variable de gestación en el escritor.

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Descubre que su mujer es actriz porno

Ramadán dice llamarse el hombre egipcio que, por casualidad, descubrió que su mujer es actriz porno. Según él, por primera vez y por curiosidad, buscó porno en un cibercafé y, monumental sorpresa, la actriz protagonista de la película que estaba viendo resultó que era su mujer. Buscando, la encontró protagonizando 11 películas pornográficas  y siempre practicando sexo con el mismo actor.

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Tras 16 años de matrimonio y 4 hijos, en principio lo negó, pero ante la evidencia, la mujer confesó su actividad así como que su partenaire cinematográfico era su novio antes de casarse y del que seguía enamorada. “Me dijo que era de su edad y que yo era un viejo”.

Elefantes en Marte

Hay elefantes en Marte. Fantástico descubrimiento posible gracias  a las imágenes obtenidas por sonda espacial orbitando sobre el planeta rojo.

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Cómo la guillotina ha caído en desuso y está mal vista, y el exilio resulta inútil porque siempre vuelven, ¡Eureka!, metemos a toda la Familia y un arsenal en una nave rumbo a nuestro planeta vecino.

Nosotros nos liberamos y ellos a su atavismo: intrigar, matarse, cazar elefantes…En poco tiempo Marte poblado de reales tarados fruto de la consanguinidad.

La historia se repite, pero lejos. Todos felices.

Así caza elefantes el Rey

Vaya por delante que el mea culpa del Rey al salir del hospital tras ser dado de alta, si bien es cierto que no tiene precedentes, no vale, carece de credibilidad su arrepentimiento. “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”, ha declarado el monarca. Dudo de su veracidad, dudo que sienta lo que dice. Las circunstancias le han obligado a ello: además del escándalo y la indignación que ha provocado su cacería de elefantes, por el hecho en sí y por la inoportunidad del momento, hay que añadir el accidente con una escopeta de su nieto y el caso Urdangarín, un asunto de corrupción que salpica a la Familia Real y al Rey mismo, como supimos ayer por la prensa.

Lo único que puede resultar ser cierto es que “no volverá a ocurrir”. Seguramente, pero porque ya no tiene ni la edad ni la condición física necesarias para seguir practicando la caza mayor que tantas veces ha practicado, que no ha sido esta la primera vez.

Está bien que se disculpe majestad, pero no es suficiente. Si le queda dignidad, si de verdad quiere tener un gesto con este pueblo que le ha permitido vivir como un Rey cuando no tenía donde caerse muerto; si de verdad tiene algo de gratitud con este pueblo que le ha consentido todo sin rechistar ni preguntar, abdique majestad.

Rey-elefante

Estoy seguro que muchos, entre los que me incluyo, no le van a perdonar. Su safari en Botsuana ha sido la gota que ha colmado el vaso. La foto suya posando ufano junto a un elefante abatido a tiros por usted y sus amigos ha provocado indignación y rabia más que justificadas. Y eso que la mayoría sólo ha visto la foto, cuando vean el vídeo siguiente con las imágenes de cómo se caza un elefante, protagonizado por el tipejo que aparece a su lado en dicha instantánea, la indignación y la rabia serán mayores. Y no es para menos.

Hay que ser cobarde, asesino y cabrón para matar por diversión a un animal como el elefante, tan grande como noble y pacífico. Así caza elefantes el Rey:

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Después de semejante hazaña, se siente usted, majestad, más hombre, tal vez más poderoso, o quizá, simplemente, más importante. Orgulloso, seguro. Lo que no se imagina es el asco y el rechazo que nos provoca a muchos. De verdad le digo majestad que, de su última aventura en la selva, no siento que se haya roto la cadera, sino que no le cayera encima la mole de 7000 toneladas que su graciosa majestad mató por puro placer.

Se creerá un valiente con su rifle, pero al fin y al cabo es un Borbón, y en este país sabemos que si algo caracteriza a los Borbones no es precisamente el valor, huyen como ratas en cuanto las cosas se les ponen feas. Pués bien, las cosas ahora se están poniendo feas, muy feas.

Generación perdida

Generación perdida, por Benjamín Villegas.

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