Defectos del sistema electoral español-Ley D’Hont | |||||||||
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Básicamente, hay dos tipos de sistema de elcción de representantes políticos. El sistema mayoritario (Reino Unido), en el que los escaños se asignan en cada circunscripción al partido más votado en ella, no teniéndose en cuenta el resultado de los demás. Fomenta el bipartidismo despreciando a las minorías.
Elecciones 2008: cómo sería el Congreso con un sistema mayoritario
Y el sistema proporcional, que pretende una representación lo más fiel posible en las Cortes del voto emitido, asignando escaños proporcionalmente a los votos recibidos. Dentro de este hay variaciones que lo acercan o lo alejan de su propósito, como es el caso español.
Elecciones 2008: configuración actual del Congreso
Sin cambios fundamentales desde su creación, las bases del sistema electoral español se plasmaron en la Ley 1/1977 de 4 de enero para la Reforma Política y en el Real Decreto Ley 20/1977 de 18 de marzo.
Se adoptó un sistema mayoritario para el Senado (para contentar a los franquistas que demandaban este sistema) y proporcional para el Congreso, aunque corregido en pos de la gobernabilidad. Si bién puede aceptarse el sistema como válido para el momento histórico que se vivía (gran tensión política entre reformistas y franquistas, incertidumbre, y la aparición de una ingente cantidad de siglas políticas), hoy, sin embargo, conseguida plenamente la estabilidad política, resulta que mantenemos un sistema electoral manifiestamente injusto que favorece el bipartidismo castigando a las minorías y alejado del verdadero fin de unas elecciones: conseguir una representación lo más perfecta posible entre votos y escaños.
Una mayor proporcionalidad se conseguiría eligiendo a 400 diputados (los máximos permitidos por la Constitución) en vez de los 350 que se elijen desde las primeras elecciones democráticas. Un mayor número de diputados produce un reparto más eficiente de los votos obtenidos y la representación será más ajustada a la realidad.
Circunscripciones electorales
España adoptó la provincia como circunscripción electoral, por tanto cuenta con 52 circunscripciones electorales con un número de diputados a elegir que varía de 1 a 36 escaños por circunscripción. 52 provincias muy desiguales entre sí en tamaño y población, lo que reduce considerablemente el nivel de representación de las minorías cuyos votantes no se encuentran concentrados geográficamente. Los únicos partidos que acceden a la representación parlamentaria son aquellos con un respaldo mayoritario en el conjunto de la nación o aquellos que, siendo minoritarios, tienen a su electorado concentrado en provincias clave. En vez de unas Elecciones Generales, se llevan a cabo 52 mini elecciones locales.
La proporcionalidad también se rompe con los escaños asignados a cada una de las circunscripciones, teoricamente en función de su población. Sin embargo la Ley asigna a cada circunscripción 2 escaños (Ceuta y Melilla,1), independientemente de su población. Esto tiene como efecto la fuerte penalización de las circunscripciones más pobladas en detrimento de las menos pobladas. Así existen electores y partidos sobrerrepresentados y partidos y electores infrarepresentados.
En España, debido a la gran concentración de población en determinadas provincias, el 50% de los representantes al Congreso son elegidos en circunscripciones donde se eligen 7 candidatos o menos, siendo las más frecuentes las de 3, 4 y 5 representantes (9 provincias de cada uno de los tres tamaños, que suman el 31% del total). Con estas dimensiones, lo habitual es que sean 2 o 3 las fuerzas políticas que obtengan parlamentarios en cada circunscripción, descartándose el resto de votos sin representante.
Elecciones 2008: cómo sería el Congreso con circunscripción única
La proporcionalidad más justa y equitativa se conseguiría con una única circunscripción electoral, todo el territorio del Estado. En este caso, bastarían 70.000 votos entre 26 millones (equivalentes al 78% de participación) para conseguir un representante en el Congreso. Sin embargo, al asignarse los representantes por provincias, hoy en día 70.000 votos desperdigados no valen nada.
El sistema electoral español mantiene unos defectos que lo aproximan más a los sistemas mayoritarios, de tal manera que el umbral a partir del cual una mayoría relativa de votos se convierte en una mayoría absoluta de escaños se sitúa en torno al 40%, lo que inevitablemente fomenta el bipartidismo.
Elecciones 2008
En las pasadas elecciones de 2008, el PSOE obtuvo el 43,9 % de los votos y 169 escaños, es decir el 48,3 % del total (4,4 puntos de prima), y el PP, la segunda más votada, con 39,9 % de los votos 154 escaños, 44 % del total (4 puntos de prima). Entre ambas concentraron el 92,3 % de los 350 escaños totales sumando el 83,8 % de los votos. Mientras en 2008, IU con 3,8 % de los votos solo consiguió 2 escaños (0,57 % del total). Los nacionalistas por el contrario se ven favorecidos al tener muy concentrado sus votos en ciertas provincias. Por ejemplo CIU con el 3 % de votos, menos que IU, consiguió 10 escaños (2,9 % del Congreso).
Coste en votos de un escaño
Pero antes de que algún partido opte al reparto de escaños tiene que superar otra barrera injusta a todas luces: no se computarán los votos de las candidaturas con menos del 3% de votos en la circunscripción. De no superar ese 3%, el votante habrá tirado su voto a la basura.
Y aun antes, deben pasar otro filtro y, este sí, de reciente instauración “los partidos, federaciones o coaliciones que no hubieran obtenido representación en ninguna de las Cámaras en la anterior convocatoria necesitarán la firma, al menos, del 0,1 % de los electores inscritos en el censo electoral de la circunscripción por la que pretendan su elección. Ningún elector podrá prestar su firma a más de una candidatura” (Art.169.3 LOREG).
Ley D´Hont
Es la regla matemática, proporcional pero menos, de asignación de escaños por cociente mayor. También prima a los partidos grandes.
Supongamos una circunscripción en la que se eligen 7 escaños y se ha votado a 5 partidos.
Paso 1.- Se crea una tabla de 7 filas (1 x circunscripción) y 5 columnas (1 x partido votado)

Paso 2.- Se dividen los votos de los partidos, sucesivamente, por cada uno de los escaños a repartir en la circunscripción (en este caso cada cifra de votos se divide por 1,2,3,4,5,6 y 7). En cada celda se anota el resultado de la división.

Paso 3.- Se asignan los escaños a los cocientes más altos de entre todos, es decir, en el ejemplo, los 7 escaños serían para las 7 cifras más altas de la tabla. Así, A consigue 4 escaños, B dos y C uno.




Meneame
No seré yo quién pronuncie una sola palabra en defensa de Gadafi ni demuestre un ápice de simpatía hacia él, ni hacia cualquiera otro dictador o asesino o ambas cosas a la vez (lo primero siempre conlleva lo segundo), sea de la ideologia que sea, del continente que sea.
Ayer, con motivo de la celebración del Día de la Familia (?), el PP valenciano celebró un acto litúrgico-electoral con la asistencia de la plana mayor del partido en esa comunidad: Alberto Fabra, Joan Cotino, Rita Barberá y Esteban González Pons.
A este problema, se ha añadido desde hace apenas nueve años, la aparición de una alternativa a la heroína mucho más barata y de consecuencias devastadoras: el “krokodil” (cocodrilo) denominado así porque los daños que causa en el cuerpo son similares a los que producirían mordeduras de ese reptil.
El que se va, que encuentre la paz que deja. Aunque se cumplirá, seguro, lo de que otro vendrá que bueno me hará.
Existe la remota posibilidad de que fallen los pronósticos y…
siempre y cuando no tenga un accidente en su medio de transporte en esta campaña electoral…
un Falcon, lujoso jet de alquiler a 10.000€ la hora.
María Palma, pensionista con tres hijos en el paro y tutora de una prima discapacitada.
Viñeta de Manel Fontdevila
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