Lampo: el perro que cogía el tren

Te lo cuenta Arsenio
1 DE MARZO DE 2010
COMENTARIOS 1

monumento-lampoVoy a empezar por el final: Lampo, el perro viajero, está enterrado bajo un monumento en su honor en la estación de tren italiana Campiglia Marittima, en la Toscana, cuya inauguración fue un acto multitudinario.

La historia de este animal es tan extraordinaria como enternecedora. A continuación un resumen de la misma y, en este enlace, versión ampliada y de recomendable lectura.

Comienza cuando un buen día de agosto de 1953, sin saber de donde ni por qué, un perro se baja de un tren en la estación de Campiglia, se dirige al despacho de billetes y conquista con zalamerias a su encargado, Elvio, siendo inseparables desde ese momento y bautizando al perro como Lampo -relámpago en italiano-. Así pasa un tiempo en el que Lampo acompaña a todas partes a Elvio, menos cuando este concluía su jornada laboral y tenía que coger un tren de cercanías para regresar a su casa; hasta que un día el perro apareció en el tren cuando Elvio volvía a casa. Este le lleva y es acogido felizmente por su familia: su mujer Mirna y una niña de 4 años también llamada Mirna. Pero esa misma noche después de cenar, Lampo se fue de la casa y regreso en tren a la estación de Campligia a la que consideraba su casa. Pero eso sí, a la mañana siguiente, como haria todos los días del resto de su vida, cogió un tren a primera hora de la mañana para ir a casa de Elvio y acompañar a la pequeña Mirna al colegio, tras lo que volvía a tomar otro tren de vuelta a la estación a pasar el día con su amigo.

lampo1Pasando el tiempo, Lampo dejó de conformarse con el continuo ir y venir en trayecto de cercanías y amplió horizontes cogiendo trenes de más largo recorrido a destinos más lejanos, sabiendo siempre volver y a tiempo para acompañar a Elvio a casa.

Como este fantástico animal conocía los horarios y destinos de los trenes y como sabía volver, incluso haciendo transbordos, es algo que nadie se explica.

Con el tiempo, las andanzas de Lampo se hicieron famosas en toda la red ferroviaria y conocidas por el público; así, cuando un tren tenía parada en la estación de Campiglia, Lampo salía del despacho a dejarse fotografiar por los viajeros que le hablaban y le daban de comer.

Después de ocho años de viajes y fidelidad a una familia, el 22 de julio de 1961, Lampo murió atropellado por un tren.

Esta conmovedora, fantástica e increible historia recuerda a la más reciente del gato Casper.

lampo2

Gracias a “El Baul de Josete” he conocido esta historia.

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1 Comentario

  • Osvaldo Centurión
    1
    Osvaldo Centurión | 31 de Enero de 2011 a las 1:07

    Lampo fue una historia que leí hace mucho tiempo en “Selecciones” desde alli siempre lo recordaba, varios de mis perros ya llevaron ese nombre porque siempre lo recuerdo con cariño, desearía tener el libro entero.
    Gracias

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