Sendero Huashan, el más peligroso del Mundo | |||||||||
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Hua-Shan es el nombre de una de las cinco montañas sagradas de China y para ascender a los cuatro templos taoistas en sus cuatro picos en la cumbre, hay que hacerlo por el sendero más peligroso del mundo -se calcula que alrededor de un centenar de personas, peregrinos y turistas, mueren en el intento al año-.

Desde el pueblo homónimo situado en la falda de la montaña se tardan 10 horas en ascender a pie hasta el templo más alto. Para ello hay tallados en la roca, a veces completamente en vertical, 10.000 escalones.

Para los menos temerarios, y más sensatos, se puede hacer la ascensión, tambien de vértigo, en teleférico hasta el pico este. Este servicio es usado casi exclusivamente por turistas ya que su precio resulta demasiado caro, tanto para los peregrinos taoistas que van a los templos, como para la gente que aprovisiona de víveres a los templos y servicios adyacentes: 10 horas de subida y otras 10 de bajada, cargados con las mercancias de aprovisionamiento por una ruta que en muchos tramos debería ser utilizada sólo por gente con conocimientos de escalada.

Desde tiempos inmemoriales el monte sólo ha tenido un sendero único, pero es tan escarpado y estrecho -en algunos puntos el cielo parece un pequeño pozo- que la sensación de peligro es permanente. Hay cadenas para ascender por los escalones –unos diez mil- esculpidos en la roca, pero en algunas zonas del recorrido es preciso sujetarse con las dos manos para evitar el vértigo y el pánico, ya que buena parte del sendero atraviesa precipicios a ambos lados como el del Dragón Negro (canglongling), esculpido en una empinada arista de roca que tiene tan sólo 80 centímetros de anchura.

Hay varias secciones de “cuello de botella” casi verticales, que son sumamente peligrosas cuando hay muchos peregrinos, sobre todo si además hay hielo y agua. Y cuando uno piensa ingenuamente que ha dejado atrás lo más duro de la escarpada ruta se encuentra con unos empinados peldaños que ascienden por un desfiladero con un ángulo de 90 grados. Se trata de la “garganta de los cien escalones”. No acaban ahí los sustos: un poco más adelante hay que atravesar el “puente de los dos inmortales”, y luego el “entrecejo del mono” para alcanzar caerya, paso que significa “subiendo a la escalera del paraíso”.

Una idea de la dificultad de la ascensión la muestra el hecho de que durante la Revolución Cultural, los Guardias Rojos que intentaron destruir todos los templos taoístas sólo consiguieran derrumbar los situados en la parte inferior. Sin embargo, la prueba de resistencia física que supone el ascenso a Hua-Shan no detiene a aquellos que desean disfrutar de este magnífico escenario de picos y precipicios verticales, cascadas, manantiales y pinos venerables.


Es un misterio cómo construyeron los antiguos taoístas este sendero. Se cuenta que el gran filósofo Lao-Tse, morador de Hua-Shan, surcó los escalones con un arado de hierro en una tarde al ver la dificultad que tenía la gente para abrir un sendero en la montaña. Así y todo, tuvieron que colgarse desde las rocas con cuerdas para esculpir los peldaños en el desfiladero.


Igualmente difícil tuvo que ser el acarreo de los materiales de construcción para los numerosos templos que erigieron en los cinco picos. Algunas de las piedras debieron de ser llevadas a rastras por la cara del abismo con los monjes sujetos a cadenas, cuerdas y incluso lianas para arrastrarse a gatas.


Videos del sendero Huashan
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