Sobre Haití, días después de la tragedia

La desorganización y el caos reinan en Porto Príncipe. Mientras ONGS y voluntarios se afanan en salvar vidas, entre las fuerzas militares de ayuda reina la desorganización: los cascos azules y, fundamentalmente, las tropas americanas no trabajan al unísono para abrir vías de comunicación y distribución eficaces, así como para mantener un orden  en las calles que facilite y optimice las labores de ayuda.

pelea x comida

Por el contrario impera el pillaje y el saqueo, imponiéndose la lucha por la supervivencia en su faceta más salvaje y para poner coto a esta situación se llega a las ejecuciones callejeras. Lo más indignante es que alimentos hay en cantidad suficiente, pero se almacenan por no poder darles salida.

hombre_cuchillo_saqueadores

Los americanos, para encauzar la situación, han dado un paso al frente dispuestos a liderar la situación con el envío de más hombres y material. La medida es vista con cierto recelo entre algunos aliados y aceptada a regañadientes, temiendo que no solo tomen el control por intereses humanitarios, lo que en cierto modo no es de extrañar conociendo el historial de los ocupantes, y máxime cuando el país ya estuvo ocupado por ellos de 1915-1934.

Cabe esperar que Obama –del que hoy se cumple un año de su juramento- , efectivamente haya traído nuevos aires a la administración y el fin último y verdadero sea acabar, en la medida que ello es posible,  con el sufrimiento y las necesidades básicas de los afectados.

Como contrapunto, existe otro Porto Príncipe, el de los barrios ricos y el lujo, pràcticamente indemnes del seísmo, donde el caos no llega sino como lejano murmullo, donde los campos de golf siguen con su actividad y los hoteles de alto estanding, con las despensas repletas, siguen sirviendo opulentas comidas, cuya mayor preocupación es que pueda haber algún problema con la distribución de la Coca-Cola.

Excelente viñeta de Eneko

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Para concluir, mencionar la noticia publicada por Público.es, que a muchos nos dibuja una sonrisa cínica, pero que a buen seguro a Monseñor Munilla llenará de orgullo y satisfacción: un grupo religioso norteamericano ha enviado a Haití Biblias audibles en CD con su correspondiente reproductor alimentado por energía solar para que entiendan que “Dios no los ha olvidado” y transmitirles “fe, amor y esperanza ante la catástrofe”.

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