Obispo Munilla, rectificación insuficiente

obispo_Jose_Ignacio_MunillaJose Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, ante el clamor general se vió obligado a realizar, no una rectificación, sino una explicación a sus palabras en las que, fundamentalmente, mataba al mensajero y daba su versión, para mí, a todas luces insuficiente, encaminada más a sostenerla y no enmendarla.

Explicaba el Obispo que sus palabras habían sido distorsionadas y el titular “más grave es nuestra situación espiritual que la que sufren ahora esos pobres de Haití”, había sido extraido con forceps; continuaba expresando que estaban sacadas del contexto a una pregunta teológica: “¿como creer en la existencia de Dios ante el sufrimiento de tantos inocentes?”, y él refería que: ” el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les promete felicidad eterna”.

Ví las declaraciones en una TV, y además de creer que no son, ni de lejos, suficientes, lo que menos me gustó fué su actitud. Apareció una persona altiva, soberbia, carente de humildad -todo lo contrario de lo que se supone representa-, incluso desafiante que, desde una posición de superioridad moral e intelectual, culpaba a los medios por desvirtuar sus palabras.

Hoy, en una entrevista concedida al diario “El País”, previa petición previa del cuestionario, y ante la única pregunta referida al caso:

– ¿Cómo lleva el revuelo originado a cuenta de sus declaraciones sobre Haití?

La respuesta es la siguiente:

“Me quedé tristemente impactado al leer el titular “Munilla dice que hay males mayores que la tragedia de Haití”, cuando resulta que en esa entrevista radiofónica acababa de hacer mi mayor esfuerzo por estimular la solidaridad con los damnificados. De esta experiencia he extraído una enseñanza: la pregunta teológica que se me formuló sobre cómo entender la existencia de Dios cuando se produce una tragedia de esta magnitud es más propia de Radio María que de la cadena Ser. De todas formas, me parece indispensable recordar la necesidad de la buena voluntad para entendernos. ¿Cómo iba un obispo a despreciar una situación humana tan dramática?.

Insisto, siendo muy comedido, me parece insuficiente y que persiste en el error. Seguramente el me diría que no estoy a la altura de su razonamiento, sino alguna cosa peor.

Menéame Meneame

Tags: , , ,

Comentarios cerrados.