El Concilio Vaticano II

423px-John_XXIII_Sedia_GestatoriaEl Concilio Vaticano II fue un concilio ecuménico de la Iglesia católica convocado por el papa Juan XXIII, quien lo anunció en el mes de enero de 1959. Fue uno de los eventos históricos que marcaron el siglo XX.
El Concilio constó de cuatro sesiones: la primera de ellas fue presidida por el mismo Papa en el otoño de 1962. Él no pudo concluir este Concilio ya que falleció un año después, (el 3 de junio de 1963). Las otras tres etapas fueron convocadas y presididas por su sucesor, el Papa Pablo VI, hasta su clausura en 1965. La lengua oficial del Concilio fue la lengua latina.
Fue el Concilio que contó con más representación de todos, con una media de asistencia de unos dos mil padres conciliares procedentes de todas las partes del mundo y de una gran diversidad de lenguas y razas. Asistieron además miembros de otras confesiones religiosas cristianas.

Objetivo
El Concilio se convocó con los fines principales de:
•    Promover el desarrollo de la fe católica.
•    Lograr una renovación moral de la vida cristiana de los fieles.
•    Adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo.
•    Lograr la mejor interelación para con las demás religiones, principalmente las orientales.
Se pretendió que fuera un aggiornamento o puesta al día de la Iglesia, renovando los elementos que más necesidad tuvieran de ello, revisando el fondo y la forma de todas sus actividades.
Pretendió proporcionar una apertura dialogante con el mundo moderno, actualizando la vida de la Iglesia sin definir ningún dogma, incluso con nuevo lenguaje conciliatorio frente a problemas actuales y antiguos.
El Concilio Vaticano I (1869-1870) no había terminado debido a la suspensión impuesta por el estallido de la guerra franco-prusiana. Algunos querían que se continuara este concilio pero no fue así. Los sectores más liberales o modernistas dentro de la Iglesia lo consideran uno de los 5 concilios más importantes (Niceno I, Calcedonense, Lateranense IV, Tridentino y Vaticano II). Trató de la Iglesia, la revelación, la liturgia, la libertad religiosa, etc. siendo sus características más importantes la renovación y la tradición.
En cambio los sectores más conservadores aplican un término llamado la hermenéutica de la continuidad para leer los textos conciliares a la luz de la Tradición y el Magisterio bimilenario para que no entre en contradicción.
Pero los sectores tradicionalistas, como la Hermandad San Pío X denuncian que el Concilio enseña errores y que hay puntos que deben ser condenados porque contradicen abiertamente la Tradición, el Magisterio Papal y de los anteriores Concilios de la Iglesia católica.

conciliovaticano2Antecedentes
A lo largo de los años 1950, la investigación teológica y bíblica católica había empezado a apartarse del neoescolasticismo y el literalismo bíblico que la reacción al modernismo había impuesto desde el Concilio Vaticano I. Esta evolución puede apreciarse en teólogos como los jesuitas Karl Rahner o John Courtney Murray, que se habían venido esforzando por integrar la experiencia humana moderna con el dogma cristiano, así como en otros como el dominico Yves Congar, o Joseph Ratzinger (ahora Papa con el nombre Benedicto XVI) y Henri de Lubac que buscaban lo que veían como una comprensión más ajustada de la Escritura y de los Santos Padres, un retorno a las fuentes (ressourcement) y una actualización (aggiornamento).
Al mismo tiempo los obispos de todo el mundo venían afrontando tremendos desafíos asociados al cambio político, social, económico y tecnológico. Algunos de ellos aspiraban a formas nuevas de responder a esos cambios. El Concilio Vaticano I, desarrollado casi un siglo antes, había sido interrumpido cuando el ejército italiano entró en Roma en los momentos finales de la unificación italiana. Sólo habían concluido las deliberaciones relativas al papel del papado, dejando sin resolver los aspectos pastorales y dogmáticos concernientes al conjunto de la Iglesia.
El papa Juan XXIII manifestó su intención de convocar un concilio el 25 de enero de 1959, sólo tres meses después de su elección, ocurrida en octubre de 1958. Aunque su propósito encontró muchas formas de manifestarse durante los tres años siguientes, una de sus expresiones más conocidas es la que, preguntado por los motivos, presentó al tiempo que abría una ventana: «Quiero abrir las ventanas de la Iglesia para que podamos ver hacia afuera y los fieles puedan ver hacia el interior». Invitó a otras iglesias a enviar observadores al concilio, aceptándolo tanto iglesias protestantes como ortodoxas. La Iglesia Ortodoxa Rusa, por temor al gobierno soviético comunista, sólo aceptó tras recibir seguridades de que el concilio sería apolítico.
Preparación
De febrero de 1959 a noviembre de 1962 es la etapa de preparación del Concilio, responsabilidad de la Curia Romana que preparó un cuestionario a los obispos para saber qué querían que se tratara en este (pues no había motivo concreto). Es un concilio bastante documentado. Se pueden ver «Le fonti ufficiali» que son conservadas en un archivo dividido en:
•    Materia preparatoria:
o    Serie I, ante preparatoria que corresponde a antes del inicio del concilio, son las respuestas de los obispos a los cuestionarios. No están en sentido sistemático.
o    Serie II, Materia preparatoria (4 volúmenes en 6 tomos). Corresponde al último año después de la convocación del concilio. Son los documentos preparados por la Curia para el concilio. La Curia divide los temas en 10 temas (que corresponden a los 10 dicasterios del Vaticano que presidían las 10 comisiones preparatorias).
•    Participantes del concilio Los 2450 obispos de la Iglesia, el único grupo que fue excluido son los obispos del bloque comunista chino por lo que faltaron unos 200 obispos. Había un convenio con los soviéticos de poder dejar salir y entrar a los obispos a sus países sin problemas. Es el concilio más grande en cuanto a cantidad (Calcedonia 200; Trento 950) y en cuanto a catolicidad pues es la primera vez que participan obispos en modo sustancial no europeos (sobre todo africanos y asiáticos). En los primeros dos años predominaron los obispos europeos pero las siguientes sesiones fueron más participadas. (Incluso participaron algunos cardenales teólogos o no obispos, pero por insistencia de Juan XXIII fueron ordenados obispos). Además participaron algunos abades de grandes congregaciones (franciscanos, conventuales, dominicanos).
•    Teólogos invitados del Papa como consultores, no como miembros plenos (Yves Congar, Karl Rahner, Henri de Lubac Philips; podían escuchar pero no hablar en el aula), no podían entrar al aula pero con influencia en las comisiones (aquellas 10 ya mencionadas). Al inicio del Concilio se da el nombramiento de las comisiones conciliares (dos tercios nombrados por los obispos y un tercio por el Papa) teniendo como tarea guiar y escribir aquellos decretos ya discutidos en el aula.
•    Consultores de Iglesias ortodoxas y de las iglesias protestantes.
•    Observadores, y católicos laicos (cf. Mary Goldic, Ospite a casa propia, ed. en inglés)
•    Periodistas. Se dan muchas publicaciones pero en especial Times. (Raniero en la Valle Avennie; Caprile en Civiltá Católica; Frankfurter Allgemeine Zeitung; Le monde, Assomptionisti La Croix; F-X Murphy CSSR bajo el pseudónimo de Xavier Rynne en New York; también algunos libros YVES CONGAR, non journal du concilio).

concilio-vat-IIDocumentos
Tras un largo y duro trabajo, se redactaron 16 documentos, cuyo conjunto constituye una toma de conciencia de la situación actual de la Iglesia y define las orientaciones que se imponen.
Estos documentos son:
•    CONSTITUCIONES:
o    Dei Verbum (Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación)
o    Lumen Gentium (Constitución Dogmática sobre la Iglesia)
o    Sacrosanctum Concilium (Constitución sobre la Sagrada Liturgia)
o    Gaudium et Spes (Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual)
•    DECLARACIONES CONCILIARES:
o    Gravissimum Educationis (Declaración sobre la Educación Cristiana)
o    Nostra Aetate (Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las Religiones no cristianas)
o    Dignitatis Humanae (Declaración sobre la libertad religiosa)
•    DECRETOS CONCILIARES:
o    Ad Gentes (Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia)
o    Presbyterorum Ordinis (Decreto sobre el ministerio y vida de los presbíteros)
o    Apostolicam Actuositatem (Decreto sobre el apostolado de los laicos)
o    Optatam Totius (Decreto sobre la formación sacerdotal)
o    Perfectae Caritatis (Decreto sobre la adecuada renovación de la vida religiosa)
o    Christus Dominus (Decreto sobre el ministerio pastoral de los Obispos)
o    Unitatis Redintegratio (Decreto sobre el ecumenismo)
o    Orientalium Ecclesiarum (Decreto sobre las Iglesias orientales católicas)
Inter Mirifica (Decreto sobre los Medios de comunicación social)

Fuente: Wikipedia

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