Colono Israelí pretende ocupar tierras de un palestino en Gaza

Por derecho divino, un colono israelí pretende ocupar las tierras de un palestino en Gaza.

Así y a bombazos, ilegalmente, llevan los isralíes 70 años apropiándose del territorio palestino y exterminando a su población, con la colaboración, ayuda y/o indiferencia de EEUU y Europa. Un robo y un genocidio aceptado, permitido y justificado.

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Explicación del conflicto árabe-israelí:

Viene una gente a tu casa y después de unas broncas iniciales dice mira, que me quedo esta habitación, el comedor, y el armario de tu dormitorio. Tú dices no, no, el armario no, y la comunidad internacional te da la razón. Al final, con los años, acabas aceptando que se quede hasta el comedor. Pasa el tiempo y esta gente te va pillando terreno. Y ahora tienen el WC, el comedor, la salita, la escalera, el balcón y partes aleatorias de tu habitación, por la que ya no te puedes pasear sin pedir permiso.Como esta gente tiene una metralleta, tres navajas y una bomba atómica, te va hostiando de vez en cuando para que cedas. Y cada vez que tu les muerdes una pierna (porque a más no llegas), los muy sádicos te cortan un dedo y te meten una paliza que acabas, cada vez, en la UCI.Los Israelies le dicen a los vecinos que es que eres un intransigente. Y los vecinos dicen que hay que negociar, así que tú lo das todo por negociar ante testigos, porque no te queda otra. Pero a los israelies les queda tan poco, tan poco, para tener la casa entera, que claro, negociar, ¿para qué? Y luego, hay vecinos y vecinas que escuchan unos ruidos y dicen que la solución es que “se paren de pegar los unos a los otros”, que lo que necesitas es amor. Pero tú ya no tienes donde dormir, a la nevera no te dejan llegar, y esos cabronazos te apalizan cada mes (fuente).

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Gaza-011946: Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, y luego de vivir la Europa de Adolf Hitler, miles de judíos buscaron un lugar para vivir y formar un estado judío. Llegaron a vivir a esa región, la cual adoptaron como un hogar.

Gaza-021947: Naciones Unidas reconoció la formación del Estado de Israel en territorio Palestino y decide la partición del país en dos: un estado judío y uno árabe.

La ONU distribuyó el territorio y otorgó a Israel gran parte del mismo, sin embargo Palestina aún seguía abarcando una extensión amplia.

Gaza-031948-1949: Israel proclama la independencia del país y la Liga Árabe le declara la guerra.

Gaza-041967: Inicia la Guerra de los Seis Días con enfrentamientos entre Siria, Egipto, Jordania, Irak e Israel, en la que el estado judío termina controlando los Altos del Golán y desmilitariza la zona de Jerusalén.

Gaza-05Presente: El territorio de Israel pasa a ocupar la mayor parte de la antigua zona palestina, la cual es reducida casi en su totalidad.

Gaza-06Fuente

Las diez mentiras de Israel:

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Definiciones

1 – Judío: (Del latín Iudaeus, y éste del hebreo yĕhūdī). Adjetivo. El judío o judía es la persona que practica la religión conocida como Judaísmo. El Judaísmo es una religión que tuvo su origen con la revelación divina de la Toráh sobre el monte Sinaí a un grupo de tribus hebreas. Judío es quien profesa esta religión sin importar de qué raza sea. El compromiso único y fundamental del judío es sólo con Dios, y ese pacto entre el judío y Dios está contenido en la Toráh o Pentateuco. Según la Toráh y otras escrituras sagradas del Judaísmo, los judíos fueron exiliados de Palestina (antes Canaán) hace más de mil años por voluntad divina, en castigo por el abandono de sus deberes religiosos para con Dios. Los judíos tienen desde entonces mortalmente prohibído acercarse a la zona del Monte del Templo, donde antiguamente estaba el Sanedrín o Templo en el tiempo de los Macabeos, y tanto la Toráh como el Talmud prohíben al pueblo judío formar un Estado o un país propio o forzar el fin del exilio. Ellos creen que su exilio terminará pacíficamente con la venida del Mesías, en una época ideal en que todos los pueblos del mundo se unirán en paz al servicio del Creador.

2 – Israelita: Adjetivo. Término proveniente de la Biblia con el que se ha designado históricamente al pueblo judío.

3 – Hebreo: Del latín Hebraeus, y éste del hebreo ‘ibrī, y éste quizás proveniente del acadio ẖapiru[m], paria, vagabundo, trashumante. Adjetivo. Gentilicio con el que se designa históricamente a un pueblo nómada del desierto oriundo de Oriente Medio. Los hebreos son una etnia, raza o pueblo, con patrones genéticos y rasgos físicos propios y distintivos del resto de los pueblos. Se asume generalmente que la mayoría de los hebreos son de religión judía, pero la verdad es que una gran parte no lo son, quizás hoy en día la mayoría. Y así como hoy en día el grueso de los musulmanes no son árabes, de la misma manera muchos judíos no son hebreos, como también muchos hebreos no son judíos sino que son ateos, cristianos, sionistas, comunistas, o musulmanes. Se puede ser hebreo perfectamente sin ser judío, no practicando el Judaísmo; y se puede naturalmente ser judío sin ser hebreo, convirtiéndose al Judaísmo y siendo de cualquier otra raza, como en el caso de las comunidades negras de judíos en Etiopía.

4 – Sionista: Adjetivo. Es la persona que adhiere al movimiento político del Sionismo, un movimiento nacional socialista hebreo originado por descendientes de judíos europeos (ashkenazíes), que se volcaron al laicismo o apostataron del Judaísmo, cuyo objetivo fundamental tras la caída del Tercer Reich en el siglo XX fue la colonización forzada de Palestina para fundar allí un Estado hebreo, lo cual se llevó a cabo mediante la represión, exilio forzado o genocidio, ya que Palestina nunca estuvo deshabitada. En sus comienzos este movimiento fue seriamente resistido en el mundo judío y los rabinos ortodoxos lo declararon “una secta hereje, apóstata, y anti-judía”. Actualmente acusan al Sionismo de racista por profesar una ideología de odio hacia los árabes, y de practicar el genocidio y la limpieza étnica en Palestina. Los kibuts “socialistas” que tanto se promocionaban en los años ’60, ’70 y ’80 fueron una forma de engañar a la población, proponiendo en sus inicios una convivencia idealista que los palestinos lamentablemente aceptaron de buen grado, pues sintieron que realmente iba a mejorar sus condiciones de vida. El Sionismo fue racista y supremacista en sus objetivos desde sus inicios, aunque hoy en día haya abandonado su inicial retórica idealista y romántica. Su plataforma política implica el exterminio o desplazamiento de los no israelíes, sean judíos o no, para lograr la creación del “Gran Israel”, que abarcaría parte de Siria y otras naciones limítrofes, como puede advertirse en las declaraciones de sus principales líderes e ideólogos, como Ben Gurión y Golda Meir.

El Sionismo comenzó entonces una fuerte propaganda política entre las comunidades judías del mundo entero, agitando el fantasma del ‘antisemitismo’ y asegurando que ningún judío está seguro fuera de Israel. Así el movimiento fue ganando adeptos entre los hebreos y algunas comunidades judías, que fueron abandonando paulatinamente los principios del Judaísmo y reemplazando su lealtad a Dios y a su religión histórica por la lealtad política a un Estado.

5 – Israelí: Adjetivo. Ciudadano habitante y leal al Estado de Israel. No debe confundirse con el gentilicio “israelita”, que suele utilizarse todavía hoy en día para designar a los judíos.

6 – Semita. El término ‘semita’ o “semítico” es una denominación étnica post-medieval. Fue acuñada por el historiador alemán Ludwig Von Schlözer en el siglo XVIII, y es más convencional que científica. Está basada en un relato bíblico de dudosa corroboración histórica, que es el de los hijos de Sem, quien a su vez era hijo de Noé. Denomina a un grupo de pueblos nómadas originarios de Oriente Medio con características comunes que están más fuertemente vinculadas al contexto lingüístico, cultural y geográfico, y en una menor medida al genético, como los amorreos, acadios, coptos, caldeos, asirios, árabes y hebreos. Según la Biblia, los pueblos semitas habrían llegado de la Mesopotamia (Irak), pero se sabe por las huellas arqueológicas que los primeros habitantes de la Mesopotamia que se tiene registro fueron los sumerios, y se ha descifrado lo que dejaron escrito los sumerios en su lengua, de escritura cuneiforme, lengua que no era semítica en absoluto. Los semitas llegaron a la Mesopotamia procedentes del Suroeste, o sea de la Península Arábiga. Este es un hecho en el cual concuerdan hoy la mayoría de los historiadores, entre ellos Arnold Toynbee. Puesto que actualmente ya no se cree que estos pueblos sean oriundos de la Mesopotamia, el profesor Carlos Ciarla sugirió el término “neoarábigos”, para designar a ese grupo de pueblos.

En la actualidad, la nación semita más numerosa y ampliamente difundida en el planeta son los árabes, que siguen manteniendo casi todos los rasgos que originalmente fueron identificados como semíticos por los europeos.

Luego del ascenso y caída del nazismo, en el lenguaje político moderno se ha pretendido muchas veces homologar ‘semita’ con ‘judío’, y se ha denominado ‘anti-semitismo’ a la judeofobia. Esto constituye una manipulación y un abuso del término. Si puede hablarse de antisemitismo, ha de denominarse así a la histórica xenofobia de ciertas facciones nacionalistas europeas contra árabes y judíos en general, y contra toda forma de cultura o religión que provenga de Oriente Medio. Algunos fenómenos como las Cruzadas o la expulsión de árabes y judíos de la Península Ibérica durante la Inquisición, pueden denominarse con justicia como fenómenos antisemitas. Tanto la judeofobia como la islamofobia son dos claras expresiones de antisemitismo, de las cuales la última es hoy en día la más extendida en el mundo.

En el caso de los judíos, los judíos sefaradíes conservan mayormente las características semíticas, pero en el caso de los ashkenazíes, que son las comunidades europeas, se han perdido casi totalmente. En los israelíes que emigraron desde Europa a Palestina desde principios del siglo XX, en su gran mayoría ashkenazíes, los rasgos semíticos han desaparecido casi totalmente en favor de rasgos europeos. Una versión empobrecida del hebreo es la única característica semítica que los israelíes aceptan actualmente como parte de su identidad nacional moderna, aprendiéndola como una segunda lengua oficial cuando sus lenguas maternas son el inglés, el alemán o el ruso. Todas las demás características semíticas, como la religión monoteísta e iconoclasta, la familia patriarcal, y muchas otras concepciones culturales y filosóficas comunes a hebreos, árabes, y otros pueblos de Oriente Medio, son fuertemente despreciadas por los israelíes y consideradas como símbolos de atraso, por lo que se sienten mayormente europeos y se identifican como tales (como lo demostró la reciente denuncia de un empleado marroquí contra la esposa del Primer Ministro Benjamín Netanyahu, quien le dijo “Nosotros no comemos tanto como ustedes los marroquíes, somos europeos, somos gente refinada).

Con respecto a los genes, luego de siglos de asmilación en la diáspora, desplazamientos y cruce de familias en Europa, los ashkenazíes no conservan prácticamente rasgos fenotípicos semíticos, razón por la cual los israelíes se parecen más a los europeos que a los árabes u otros habitantes de Oriente Medio, tanto físicamente como cultural y políticamente. Si hemos de entender la creación del Estado de Israel según su contexto histórico, como una nueva Cruzada o invasión europea a Palestina, no es difícil pensar que Israel sea quizás la manifestación moderna más evidente del histórico antisemitismo europeo.

CONCLUSIÓN: Una persona puede ser hebrea, sionista e israelí. Se puede ser incluso cristiano, chino, y sionista. Una persona puede ser israelí, cristiana y de origen ario. Pero jamás puede ser judía y sionista a la vez, porque los fundamentos del Judaísmo y del Sionismo se contradicen unos a otros.

La idea de que “judío” y “sionista” son sinónimos es una falacia que inventó el movimiento sionista para arriar a las comunidades judías dispersas por el mundo hacia Palestina, invitando al pueblo judío a desconocer la prohibición de Dios y sus sabios, diciéndoles que el Judaísmo no es en realidad una religión sino una cultura y un conjunto de tradiciones, lo cual es absolutamente falso. Engaño éste que el mundo parece creer a pie juntillas, incluso árabes y musulmanes, llamando judíos a los sionistas y viceversa.

Por ende, a la luz de lo expuesto, Israel no puede ser denominado lingüísticamente como un “Estado Judío”. Fuente

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