Confesiones de una ninfómana

Juana, una joven lucense de 28 años, llama a un programa radiofónico de testimonios en busca de ayuda para su problema de ninfomanía.

En su localidad la llaman la bicicleta, la que todo el mundo monta. Cualquier cosa la excita, incluso hablar con la locutora. Desde que amanece, apetece, lo que no es tanto problema como la falta de sexo.

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