El mayordomo de Gallardón

GallardónEl excelentísimo, ilustre y bien amado Alcalde de Madrid, D. Alberto Ruiz Gallardón, ministrable del hipotético gobierno del PP, previsible ganador de las próximas elecciones generales, concienciado con la grave crisis económica del país y solidario con los madrileños a los que tan sabia y eficazmente gobierna, en un nunca bien reconocido esfuerzo por no incrementar la cola del paro, pese a la precaria situación de las maltrechas arcas municipales, mantiene a su exclusiva disposición en las dependencias municipales a un mayordomo para servirle los cafés y comidas que D.Alberto toma cuando no sale a comer fuera.

El consistorio madrileño es el encargado de costear los 37.780 euros brutos anuales que cobra el “responsable de asistencia ceremonial” del alcalde de Madrid, un cargo eventual que el edil creó mucho antes de 2003, cuando todavía presidía la Comunidad.

El puesto de trabajo, ubicado en el organigrama del Ayuntamiento de Madrid en el área de dirección general de Relaciones Internacionales y Protocolo, surgió de la nada cuando Gallardón fichó a Ramón, un maître del Asador Donostiarra. El por entonces presidente de la Comunidad de Madrid convenció a Ramón para que, a partir de entonces, trabajase en exclusiva para él. El año pasado Ramón se jubiló y recibió el encargo del alcalde de buscarle sustituto, con la única condición que la persona elegida mantuviese la discrección que él había tenido durante años. El actual mayordomo, Antonio Jesús I. R., es un joven que supera los 30 años y que cumple a rajatabla las lecciones que le enseñó su antecesor: no hablar con el resto de personal del consistorio ni una sola palabra de lo que acontece en el comedor particular del alcalde, ubicado justo al lado de su despacho, en la torre izquierda del Palacio de Cibeles.

2011101930antoniojesus498El Mayordomo, primero por la izquierda

Las únicas funciones del mayordomo se limitan a servir personalmente al alcalde (“Incluso si un catering trae la comida, los camareros deben dejarla fuera y él es quien la sirve”) por 14 pagas de 2.712 euros mensuales, una nimiedad comparada con el costo del traslado de la sede del Ayuntamiento, de la Plaza de la Villa al Palacio de Cibeles (antigua sede de correos), cifrado en unos 440 millones de euros. Cuando el alcalde está en un acto o de viaje, el mayordomo está libre.

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