
Zapatero y Rajoy van a ejecutar un golpe de estado social al acordar la reforma de la Constitución para poner techo al endeudamiento del Estado, y todos sabemos lo que eso va a suponer. No ponen un suelo sobre el que indefectiblemente construir dicho Estado.
No se marca la inviolabilidad de la educación, la sanidad y otros servicios esenciales del estado del bienestar y social de derecho. Ponen límites a la cifra de endeudamiento de las administraciones públicas, pero no fijan la reducción de esas mismas administraciones, ni sus gastos de funcionamiento, ni la eliminación de cargos públicos superfluos, ni ponen límites a los beneficios de la banca, a la especulación, no gravan la economía no productiva. Simplemente ponen un techo que va a suponer una reducción de servicios públicos y gasto social, como mandan los mercados.
En tiempo récord Zapatero y Rajoy han pactado y van a llevar a cabo una reforma de la Constitución, procedimiento reclamado para otros asuntos y del que siempre se nos había dicho que era lento, complejo e inconveniente.
Un Zapatero muerto políticamente, con un Parlamento en la prórroga, por sorpresa, dividiendo a su propio partido y en contra de la opinión de los ciudadanos al que se les niega un referéndum, va a realizar su último, indigno y vergonzoso acto de servicio al verdadero poder, y un favor a Rajoy que se va encontrar el trabajo sucio hecho, sólo le quedará rematar la faena. De este cabía esperarlo, pero de un tipo que se llama socialista es inadmisible.
El próximo 20 de noviembre habrá elecciones generales y el ganador, Rajoy, dice que nos gobernará, como ahora lo hace Zapatero. Falso, las decisiones no se toman aquí, vienen dictadas de arriba y estos mierdas se limitan a cumplirlas.

Tags: Constitución, gasto, rajoy, techo, Zapatero



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